Un amigo abominable

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El 27 de septiembre llega a nuestras pantallas la más reciente producción de DreamWorks, la cual está ambientada en Shanghái y el Himalaya apostando así por paisajes exóticos totalmente diferentes a los acostumbrados por la animación americana. Un amigo abominable está dirigida por Jill Culton −algo digno de mencionar pues las mujeres aún tienen poca presencia en el cine animado− quien decidió apostar por una historia no solamente digna de admirar sino con temas complejos que no sólo den moralejas las cuales no salen del lugar común.

La protagonista es una chica china de nombre Yi quien lejos de ser un estereotipo de amabilidad en realidad se muestra distante con su familia y quienes la rodean. Pese a lucir como alguien hermético en realidad lleva cargando la pérdida de su padre a quien recuerda a través de un viejo violín que sólo toca de vez en cuando; le ha mentido a su madre afirmando haberlo vendido pues a ojos de su familia se ha alejado del instrumento. Una noche mientras mira las estrellas escucha ruidos en su azotea, al investigar descubre a un yeti –a quien nombrará Everest− herido.

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Tras algunos altibajos para ganar su confianza descubre en el monstruo una criatura sensible y nostálgica por su hogar: el monte Everest, lugar donde se origina la leyenda del avistamiento de estos seres. Yi decide ayudarlo a huir de los científicos quienes le persiguen y tras una épica huida por las calles de Shanghái termina en un bote con el yeti, así como sus vecinos Peng y Jin, el primero uniéndose a la aventura sin pensarlo mientras el segundo lo hace más por sentirse responsable de su hermano y su amiga. Así inician su aventura al Himalaya para llevar a Everest a casa, de vuelta con los suyos ¿y por qué no? Vivir una gran aventura.

La historia pese a centrarse en un yeti muestra temas fuertes como la pérdida de un ser querido. Es un guion inteligente el cual usa la animación y elementos fantásticos a  modo de pretexto para llevar a los niños una película de calidad, con más propósitos que sólo entretener, además de ser la primera cinta de DreamWorks protagonizada por una chica. El metraje no deja en ningún momento de ser pensado para el público infantil, podemos apreciarlo en las diversas escenas cursis que frenan la narrativa así como en los momentos de aprendizaje.

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Lo más destacable de la cinta es el soundtrack, siendo este conformado por sonidos orientales en su mayoría, a pesar de usar mezclas con música más comercial prevalecen las melodías asiáticas. Esta es una apuesta arriesgada pero bien llevada a cabo ya que al ensamblar los bellos paisajes con las composiciones, logra llevar al espectador a lugares tan místicos como el Himalaya y sus aldeas circundantes.

Si bien la cinta podría recordarnos a Cómo entrenar a tu dragón debido a la animación y trazos –ojos grandes y expresivos aunado a figuras estilizadas o redondas−, así como por el uso de un ser de leyenda y enfocarse –aunque en menor medida−en la amistad del mismo con los niños, considero que a estas similitudes le ganan las ideas originales insertadas en el guion. Este largometraje es altamente recomendable no sólo para los niños sino para los adultos quienes podrán apreciarlo desde otra perspectiva mientras toman nota del próximo lugar turístico para agregar a sus planes.