Titane

Titane

Dirección: Julia Ducournau.

Guion: Julia Ducournau.

Fotografía: Ruben Impens.

Montaje: Jean-Christophe Bouzy.

Protagonistas: Agathe Rousselle, Vincent Lindon, Nathalie Boyer, Myriem Akheddiou, Garance Marillier, Dominique Frot.

Año: 2021

Duración: 108 minutos

Sinopsis: Luego de una serie de crímenes inexplicables, un padre se reencuentra con su hijo que ha estado desaparecido durante 10 años/ Titanio: Un metal altamente resistente al calor y a la corrosión, con aleaciones de alta resistencia a la tracción.

Opinión:

Al hablar de, o tratar de explicar lo que parece estar pasando en, Titane lo primero que puede proceder es buscar puntos de conexión. Es innegable los vasos comunicantes que se abren hacia la filmografía de David Cronenberg, aunque con una mirada más “aséptica” (efectos del trasfondo clínico de los padres de la directora) y contenida, en particular con Dead ringers (1988) y, sobre todo con Crash (1996), aunque en una clave más intimista en sus intenciones a largo plazo.

O con la Christine (1983) de John Carpenter, más cercana a los objetivos de la trama y su mecanofilia, con la sensualidad de la cámara regodeándose en los recovecos de la maquinaria automotriz que, sin dejar de trazar arcos de conexión con la tendencia CGI de principios de los 2000’s por el detalle y, no deja de revelar la sensual coquetería de la máquina de Carpenter, aunque en un plano de mayor carnalidad que la imbuida por el norteamericano a su fatal y macabro romance adolescente.

O al primer Tetsuo del nipón Shinya Sukamoto, con quien comparte la fetichización mecánica y el poco trasfondo con respecto a los antecedentes que den parte los personajes y el porqué les sucede lo que les sucede.

No obstante, las exploraciones de Ducournau van de otra cosa. Al igual que en sus trabajos previos, en particular Grave (2016), el manejo de lo abyecto del cuerpo, sus funciones y sus pulsiones, tiene más la intención de chocar para, a partir del corte involuntario de la respiración y la necesidad de apartar la mirada de las aberraciones presentadas, proponer una mirada sobre los cuerpos físicos y sociales que, aunque no es particularmente novedosa, resulta aún más tolerable una vez superadas las exposiciones iniciales, como si aplicara a la inversa la máxima de Sherlock Holmes: una vez que se ha visto lo imposible, lo posible debe ser ,por familiaridad y necesidad, cierto.

Por ello tal vez las primeras secuencias de Titane son centrales para no perder la noción de un relato que empieza a tope. En ellas el núcleo de la historia parece contenerse, como los ingredientes de una explosión en los milisegundos previos al estallido: la entraña erotizada de un automóvil; la relación entre negligente y distante que Alexia (Agathe Rousselle) sostendrá con su familia; el origen del título de la cinta; y, aún más importante, las estrategias de vinculación que la joven sostendrá y cómo buscará mantenerlas.

Lo anterior importa porque, una vez "digeridas" las primeras impresiones, y durante alrededor de 30 minutos, Ducournau entra en la parte más extrema de todo el metraje, haciendo que entren en juego otros personajes y otras dinámicas para, posteriormente, hacer un cambio de ritmo y registro hacia un filme más introspectivo y "sereno", aunque sin dejar de retar al espectador, ahora más con efectos de sonido que hacen que los padecimientos autoinfligidos por una Alexia, ya mayor, horadan la piel de una forma cercana a lo que se experimenta en la antesala de un consulta dental; o por cuerpos que se despliegan en formas que, amasadas por el tiempo y el trabajo, retan la idea de lo bello, normal y aceptable.

Todo lo demás es cuestión de aguante y apreciación.

Titane se estrenará el próximo 2 de diciembre.

Calificación: 4.7 maharkyestrellas