Proyecto Geminis

La clonación humana es un tema que desde el lejano año de 1997, cuando se logró duplicar a la famosa Oveja Dolly, ha estado presente en el ámbito social levantando cuestiones morales en cuanto a lo bueno o malo que esto pueda desarrollar. Esto ha sido objeto de un debate que a la fecha sigue y opera en situaciones como la comida transgénica; sin embargo, el tema de clonar a un humano sigue siendo mal visto, prohibido o un tema tabú en el mundo a poco más de dos décadas de su primera aplicación científica.

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<p> No era de extrañarse entonces que el mundo del séptimo arte tomara este tema en boga y lo llevara a niveles de mero entretenimiento puro con tintes reflexivos muy poco esbozados en cintas como La Isla (Michael Bay, 2005) donde los clones viven en el lugar al que hace alusión el título, donde creen que serán elegidos para vivir en una especie de paraíso sólo para descubrir que son usados como meros repuestos para su ser originario, o El Sexto Día (Roger Spottiswoode, 2000) que pone un poco de énfasis en la cuestión de qué es lo que hace único al ser humano y los problemas morales que una clonación generaría aunque se pierda en la acción típica de cintas de Schwarzenegger. </p>

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<p> Casi 25 años después de este avance científico, el director Ang Lee lleva a la pantalla grande nuevamente el tema, cuestionando el qué pasaría si la clonación humana fuera llevada al ámbito militar y se pudiera usar para crear asesinos prácticamente perfectos; todo esto de la mano de un Will Smith ya en sus cincuenta que se tiene que enfrentar a una versión joven de sí mismo en Proyecto Géminis. </p>

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<p>No cabe duda que Smith es uno de esos actores carismáticos que es casi imposible de odiar y Ang Lee saca ventaja de ello por partida doble, donde gracias a los efectos especiales, Smith puede hacer los dos papeles sin problema y hacerlos creíbles más allá de lo simplista que resulta ser el guión en muchas ocasiones. Y es que el relato cae en un balance no tan efectivo entre una cinta de acción con tintes dramáticos o emotivos que no funcionan del todo.</p>

<p>El guión escrito por Billy Ray, Darren Lemke y David Benioff (uno de los showrunners de la exitosa serie de HBO, Game of Thrones) cae en todos los convencionalismos ya vistos en infinidad de historias sin siquiera poder aterrizar un buen punto de crítica hacia este tipo de manejos indebidos de la clonación humana y trata de tocar fibras sensibles acerca de que significa ser una copia, un clon de alguien que ya vivió su vida y del dilema de tener que matarlo.<br></p>

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<p>Este dilema de espejo jamás es llevado del todo bien y aunque Smith no lo hace mal y llena la pantalla con su carisma, los malos diálogos y el desarrollo de la historia recuerdan más a la antes citada cinta El Sexto Día, donde la acción no es nada mala pero no hay mayor sustancia o profundidad en ella, volviéndose así en una película que no es emotiva, que cae en la aburrición en partes y que depende de los efectismos de la acción para que no caiga en baches tremendos.</p>

<p>El cast secundario está lleno de actores buenos, tal es el caso de Benedict Wong (Doctor Strange) o Mary Elizabeth Winstead (Scott Pilgrim) que se diluyen, no tienen tanto desarrollo y cargan con limas tan flojas que son a veces risible sin que esa sea siquiera su intención. Ni que decir del villano Clive Owen (Hijos del Hombre), que parece no encontrar rumbo en Hollywood y aquí entrega un papel de malo plano con motivaciones y actitudes que no son siquiera creíbles o de plano muy tontas.</p>

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<p>Sin embargo, hay algo que destaca en la cinta de muy buena forma y eso es la manera en que Ang Lee la filmó, ya que como en su anterior obra que no llegó a cines en México llamada Billy Lynn: Honor y Sentimiento (Billy Lynn’s Long Halftime Walk, 2016), esta película fue filmada a 130 cuadros por segundo, lo que hace que se vea de forma impresionante y realista la acción que vemos en pantalla. Es de destacar esto, ya que solamente Lee y antes Peter Jackson en la saga de El Hobbit (aunque ésta fue a 48 cuadros por segundo) han usado esta estrategia para grabar y proyectar una película.</p>

<p>Este punto es el más fuerte ya que las escenas de acción y todo lo que percibimos se ve de manera muy real sobre todo cuando se le suma el uso del 3D, el cual aquí funciona no tanto como efectismo sino como un recurso inmersivo similar a lo que pudo vivirse en su momento en Avatar (2009) de James Cameron. Lo malo es que parece el gran logro técnico siempre palidece al lado de la escritura muy básica de todo la película.</p>

<p>Sin duda, la premisa que se tenía desde el año de 1997 y que el productor Jerry Bruckheimer quería hacer desde esos años denota que ha pasado por varios manos e ideas diversas que no le ayudan mucho. Es así como Proyecto Géminis resulta ser una de las obras más flojas en la filmografía de Ang Lee debido a que en el relato no ofrece ni la profundidad ni la emoción que pudiera tener, cayendo en clichés y lugares básicos de cintas similares donde va más por el lado de entretener que el de crear algo interesante con la temática tabú de los clones siendo su gran mérito únicamente el aspecto técnico del filme.</p>

<p><a href=Aarón Navarro