Mr. Puzzles wants you to be less alive/#Flicktober 2021

Mr. Puzzles wants you to be less alive/#Flicktober 2021

El 6 de octubre de este año Netflix, vía su canal de YouTube “Netflix is a joke”, estrenó el cortometraje Mr. Puzzles wants you to be less alive, el cual fue promocionado como la primera película de terror escrita por un bot, el cual fue diseñado por el escritor y comediante Keaton Patti.

Netflix y Keaton ya han colaborado con anterioridad en proyectos similares en los cuales el bot de Keaton desarrolla microhistorias en las que compila las estructuras básicas de un género en cuestión (el terror en esta ocasión) para desarrollar una suerte de parodia que pone en evidencia sus puntos de desgaste, así como la manipulación ejercida de forma sutil por el fantasma de las tendencias.

Esto no quiere decir que el corto sea un material fallido o poco llamativo. Al contrario, durante sus poco más de 4 minutos Mr. Puzzles construye una divertidísima historia que, sin elementos previos de construcción, entra de lleno en la lógica del personaje titular, un títere que porta una máscara oni y maneja un uniciclo, mientras le explica a su víctima la serie de trampas que debe resolver para salvar su vida.

La referencia a la saga de Saw es, probablemente, la más obvia de todas las que se manifiestan a lo largo de la narración, sin dejar de lado menciones a referentes clásicos del género en los diálogos (notables por lo absurdo, aunque a veces obvio, de su contenido, además de las pinceladas de eufemismos exigidos por la censura) y en los tropos con los que se da forma a los demás personajes y sus motivaciones. Esta vena paródica y referencial que recorre a Mr. Puzzles (rematada con diseño súper poligonal de la animación) permite observar al menos dos cosas, si bien tangenciales o insospechadas para los creadores, dignas al menos de consideración.

Está por un lado la importancia del subgénero paródico, de cualquier vertiente estilística, para analizar el estado de sus derivados cinematográficos, al poner en evidencia como las tendencias los modifican y generen puntos de desgaste al sobrexponer los mismos trucos manidos ante audiencias que oscilan entre la necesidad de un entretenimiento rápido y una búsqueda por nuevas experiencias con el menor esfuerzo posible, así como la forma en que la industria busca capitalizar hasta la última gota de mercados cuya originalidad tiende a diluirse con las constantes “actualizaciones” de sagas previas y actuales.

Por otro lado, están el creador del texto y la forma en que se llegó a este. La publicidad señala la vertiginosa cantidad 400,000 horas como dieta del bot de Patti para la creación de Mr. Puzzles, una cifra digna de cinefilia con, sin y a pesar de la posible exageración mercadológica. No obstante, el bot parece más entrenado en encontrar los puntos en común a nivel de guion sin considerar la traslación a su forma audiovisual, es decir, la forma en que la cámara, el sonido y la edición (entre todos los demás elementos técnicos y artísticos) colaboran, para generar la atmósfera de agobio y tensión a la que usualmente pretenden llegar las cintas de terror en sus diversas modalidades, aportando así, casi casi sin querer, a la discusión sobre qué hace que el terror aterrorice.

Más que un reproche, la intención es extrapolar la hipótesis del valle inquietante de sus terrenos estéticos hacia los de la consciencia, donde lo realmente terrorífico/incómodo sería un bot capaz de entender y replicar las sutilezas de la intencionalidad humana para así construir, acaso con los mismos elementos y con todas las implicaciones que ello conllevaría, un slasher con mucho gore que alcanzara algo más que un estallido cómico.

Afortunadamente esa versión particular de Skynet, capaz de comprender y sacar ventaja de las emociones humanas, no existe… Por ahora.