Los Looney están de vuelta con Space Jam 2

Los Looney están de vuelta con Space Jam 2

Título original: Space Jam: A New Legacy

Año: 2021

Duración: 120 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Malcolm D. Lee

Guion: Sev Ohanian, Ryan Coogler. Personajes: Tex Avery, Chuck Jones

Música: Kris Bowers

Fotografía: Animación, Salvatore Totino

Reparto: Animación, LeBron James, Sonequa Martin-Green, Don Cheadle, Martin Klebba, Xosha Roquemore, Khris Davis, Katie McCabe, Anna Sofie Christensen, Chris Paul, Skyler Bible, Peter Cornell, Mike Strong.

Productora: Warner Bros., Spring Hill Productions, Warner Bros. Animation, Warner Animation Group, Proximity. Productor: Ryan Coogler

Género: Animación. Fantástico. Comedia. Infantil | Secuela. Baloncesto. Looney Tunes. 3-D

Todos los que fuimos niños en los noventas vimos Space Jam: El juego del siglo, supieras o no de deportes, conocer a Michael Jordan era cultura general grabada en nuestro subconsciente gracias a su la aventura vivida con Bugs Bunny y su pandilla, gancho que llevó a nuestros padres a llevarnos al cine en primer lugar, es por ello que nos pegó en la infancia la noticia de que harían otra cinta, aunque en un principio no sabríamos si sería remake, reinicio o secuela.

Space Jam 2: Una nueva era causó revuelo desde que fue anunciada −buena jugada sacarla en estos tiempos donde parece que los años 90 están de vuelta− tanto por el regreso de los Looney Tunes como por la pregunta ¿Quién ocuparía el lugar de Michael Jordan? La respuesta fue rotunda, LeBron James era el indicado y ésta sin duda fue la mejor opción, ya que, aunque su actuación no es impecable sí tiene un carisma que termina ganándote pese a estar en desacuerdo con sus métodos gran parte de la cinta.

La primera crítica que recibió la película, incluso antes de grabarse, fue infundada, ya que no estaba concebida para ser un remake, sino una secuela que deja bien claro que busca llevar la trama lejos de su predecesora, pero que también conserva suficientes guiños y recuerdos al clásico de Warner − lo bastante para atraer a nuevas generaciones que no están familiarizadas con los Looney− ¿Pero haría lo mismo con quienes vimos la primera?

La trama nos da un bosquejo de LeBron y nos plantea la problemática: parece ser que ha olvidado cómo divertirse y se está alejando de su hijo al forzarlo a ser como él. El adolescente, pese a tener talento para el basquetbol, está más interesado en la programación de videojuegos, donde es todo un crack, ya que ha creado su propio videojuego. Este conflicto entre padre e hijo es el que desencadenará la trampa que llevará a LeBron James a caer en el sucio juego de un algoritmo malvado.

Mientras que en la primera parte el villano era un extraterrestre, aquí es un algoritmo el que logra absorber a padre e hijo en la web, poniéndolos en contra y obligando a la estrella del basquetbol a viajar por los diversos multiversos de Warner en busca de su Dream Team para un juego y, como ya se imaginaran, cuando la Liga de la Justicia lo rechaza, va con los siempre confiables Looney, aunque tampoco parece estarles yendo bien en la vida.

Actualizando la narrativa con este cambio de escenario nos dan un panorama del mundo Looney que nadie imaginaba, pero suena razonable; parece que el humor que estos personajes manejaban está obsoleto y, con tanta competencia, los miembros han decidido irse a otros mundos para probar suerte, dejando a Bugs solo, no obstante, este no duda en ayudar a LeBron, usando la situación de pretexto para hacer volver a sus amigos.

Debo confesar que la primera mitad de la cinta se siente algo floja y hasta desesperanzadora, pero no por eso se hace aburrida o tediosa. Los clásicos chistes –Temporada de patos o conejos− no dejan de aparecer, así como nuestros queridos personajes en pleno ccrossover con las amazonas o Juego de Tronos, logrando una narrativa dinámica que te mantiene divertido, pero sólo eso, como si algo faltara.

La segunda mitad está plagada de efectos visuales, por momentos demasiados incluso para un escenario de videojuego donde todo es posible. Además de que parece un espectáculo más interesado en promocionar todas las licencias de Warner que en mostrar un desarrollo de la historia, aunque debido a las extrañas reglas de la competencia, tampoco importa mucho porque algo random ocurrirá y los hará ganar puntos.

No importa si no sabes nada de deportes ya que la competencia no sigue las reglas básicas y se basa más en el estilo improvisado y la actitud de los personajes, todo bien allí porque te mantiene atento, sin saber qué locura hará el equipo de LeBron; sin embargo, el ánimo se va en picada cuando te das cuenta de lo soso y odiable que es el equipo rival, nada que ver con la gracia que los marcianos de la primera ostentaban y que logró el plot twist. Además, los escenarios están sobresaturados por protagonistas de otras franquicias y por momentos no sabes si ponerle atención al juego o a las reacciones de los Picapiedra y Pennywise.

Los personajes protagónicos tienen un desarrollo aceptable en los últimos minutos, la verdadera personalidad de los Looney aparece –por fin− y aunque no lo hacen con escenas memorables como en la primera –Elmer y Sam Bigotes como Hombres de negro se volvieron un clásico− sí logran sacarte varias sonrisas; sin embargo, al final algo terminó faltando.

No quiero decir que no disfruté la cinta, se me hizo entretenida, con algunos momentos graciosos y épicos, Michael B. Jordan llegó para robarse la cinta con un cameo de unos segundos, pero no terminó por hacer ese click que la primera, sin tantos efectos, logró. Aun así, considero que fue una buena secuela que logrará que nuevas generaciones recuerden que antes del humor negro cargado de doble sentido, existía algo más simple e igual de eficaz, los Looney Tunes.