Los bandidos de Kelly

Los bandidos de Kelly

Título: True story of the Kelly gang/Los bandidos de Kelly
Año: 2019
Duración: 124 minutos
Director: Justin Kurzel
Guion: Shaun Grant
Música: Jed Kurzel
Fotografía: Ari Wegner
Vestuario: Alice Babidge
Protagonistas: George MacKay, Charlie Hunnam, Russell Crowe, Nicholas Hoult, Essie Davies, Thomasin McKenzie

Uno de los puntos comunes entre las diversas culturas del mundo es la presencia mitos fundacionales, los cuales abarcan desde relatos y entes míticos hasta personas de carne y hueso cuyas vidas y obras les otorgan un halo casi divino, el cual las coloca en tensión directa con las aspiraciones de la nación que las alberga al momento de establecer una identidad nacional moral. En el caso de Australia, nación joven en el sentido occidental contemporáneo, Ned Kelly es una figura que despierta pasiones tanto en sus detractores como en sus defensores.

Esto debido a la estela de sus hazañas y su relea: un hombre pobre de extracción irlandesa (el pueblo más complicado y defenestrado dentro de la población blanca del Reino Unido); una actitud desafiante ante el sistema social-judicial de su época; y una suerte de integridad moral que lo mismo le granjeó el apoyo de sectores populares que propició su debacle por exceso de confianza en su aura heroica y en las virtudes propias que trasladaba a otros, en particular si se ostentaban como sus partidarios.

No es de extrañar que su memoria sea objeto de diversos acercamientos artísticos desde diferentes áreas, entre ellas el cine y en particular las interpretaciones realizadas por personajes de su nivel, como lo son el legendario rockstar Mick Jagger o su malogrado paisano Heath Ledger. Ahora toca el turno al joven histrión George MacKay (1917, Sam Mendes; 2019) de darle vida a Kelly en True story of the Kelly gang (Justin Kurzel, 2019) adaptación de Shaun Grant de la novela homónima del escritor australiano Peter Carey, en la cual se da una ficticia voz confesional rica en matices a la vida del forajido.

En diversas entrevistas en torno al proyecto, Kurzel ha comentado que está es el más experimental que ha creado hasta el momento, como si fuera una búsqueda de una nueva voz autoral que de salida a sus dudas y aspiraciones. Su sentir tal vez se deba al traspié que le significó Assassin’s Creed (2016), su gran oportunidad en grandes ligas después de mostrar su manejo de luces y contrastes en su adaptación de Macbeth (2015), y que quedó como una promesa fallida en la que su despliegue visual quedó como mera decoración sin poder interactuar con los elementos dramáticos con la misma fuerza que en su anterior entrega, acaso por la forma en que se trabajan las adaptaciones del teatro en comparación con las de videojuegos.

Sea como sea, lo que pudo significar un descalabro de consecuencias letales para muchos directores “nuevos” (Assassin’s era apenas su tercer largometraje y el primero con toda la carga de un potencial blockbuster), para Kurzel sirvió de oportunidad para aprender y poner a prueba nuevas formas de establecer sus enfoques narrativos. En su aproximación a Kelly se notan estas junto con los elementos que lo llevaron de la escena indie australiana a las arcas de Hollywood: la presencia de los paisajes como elementos estéticos y narrativos; el manejo de capas de movimiento en sus encuadres; la saturación cromática (con un uso más cuidado y preciso en este caso, a diferencia de la exuberancia desarrollada en Macbeth) como potenciador del drama; y la libertad para manejar la historia a fin de aportar su mirada sobre el tema en cuestión.

En esta ocasión, Kurzel y Grant toman el trabajo de Carey como un punto de partida, doblando la apuesta de su ficción con una negación de veracidad al inicio del metraje, para así poder jugar con elementos latentes en el fárrago de medias verdades y dichos de acertada falsedad que han configurado a Kelly en el imaginario colectivo dentro y fuera de sus fronteras originales. Mucho ayuda en este intento la actuación de MacKay, quien también llega con sus propias búsquedas personales y actorales para entregar un Kelly más cercano en edad, pero más fantasioso y conflictuado que sus anteriores encarnaciones cinematográficas.

Sus exploraciones, en las que contrapuntea una presencia femenina en las que la madre tiene un papel más destacado —con Essie Davis en una enroque similar aunque opuesto al presentado en The babadook de Jennifer Kent) — al igual que su relación amorosa —Thomasin McKenzie tomando distancia actitudinal del Jojo rabbit de Taika Waititi—, se ven complementadas con la presencia de Russell Crowe (The mummy, 2017) y Charlie Hunnam (King Arthur, 2017) del lado de las figuras de poder a las que enfrenar y vencer en los ritos de madurez, y que aportarán en un recuento de los juegos y acechanzas de virilidad amistosa y fraterna que, en la visión de Kurzel, no habían sido dimensionadas y representadas en la historia de Kelly, con lo cual se puede interpretar esta como una deconstrucción allegada a la tendencia del neo western norteamericano.

Con ello se arma una historia que regresa al ritmo característico de Kurzel (acentuado por el constante apoyo de su hermano Jed en la banda sonora, con mayor presencia de estímulos del punk rock moderno para dar más énfasis a la esencia anárquica y juvenil de Kelly y su banda; y por decisiones de Alice Babidge en un vestuario que acerca el porte provocativo de la banda de Kelly a las audiencias actuales), a la vez que permite nuevas incursiones en el manejo de la cámara, similares a las usadas en Assassin’s.

Es en estas es donde la cinta pierde un poco ya que el estilo de Kurzel, que requiere tiempo de adaptación por la presencia de planos fijos en los que los elementos de fondo y semi fondo establecen un juego de movimientos similar al generado en los trampantojos tridimensionales de pinturas y postales, se ve entorpecido por los cortes de las nuevas técnicas que, si bien aportan dinamismo y nuevas opciones a la caja de herramientas del director, rompen el proceso al no funcionar al cien en esta ocasión, dejando la puerta abierta para cómo podrían exhibirse en futuras ocasiones.

VEREDICTO: 5.7 maharkyestrellas