Licorice Pizza, recordando tu primer amor

Licorice Pizza, recordando tu primer amor

Título original: Licorice Pizza

Año: 2021

Duración: 133 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Paul Thomas Anderson

Guion: Paul Thomas Anderson

Música: Jonny Greenwood

Fotografía: Paul Thomas Anderson, Michael Bauman

Reparto: Alana Haim, Cooper Hoffman, Sean Penn, Bradley Cooper, Tom Waits, Ben Safdie, Joseph Cross, Skyler Gisondo, Mary Elizabeth Ellis, Ryan Heffington, Nate Mann, John Michael Higgins, Harriet Sansom Harris.

Productora: Ghoulardi Film Company, Bron Studios, Focus Features. Distribuidora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)

Género: Comedia. Drama. Romance | Adolescencia. Años 70. Comedia romántica. Comedia dramática

La comedia romántica tiene grandes exponentes, pero también cintas que parecen calcas de otras o que simplemente no terminan de convencer por lo flojo de su guion. Debido a lo anterior, Licorice Pizza, a estrenarse es México este 24 de febrero, se siente tan refrescante, reconfortante y amena, desbloqueando más de un recuerdo en los espectadores al ser un camino por el que todos hemos transitado: el primer amor.

Gary Valentine es un chico de quince años lo bastante confiado y valiente como para coquetear con Alana, una chica mayor, ayudante en la toma de fotografías en su secundaria. Él se comporta como todo un donjuan, pero en su plática hay algo que envuelve y cautiva a la chica –y al público−, quien pese a sus intentos de negativa termina acompañándolo con un refresco esa noche, adentrándose en una historia de amor ambientada en los años 70.

Ver a Gary (Cooper Hoffman) y a Alana (Alana Heim) en pantalla es hermoso, hacen que la historia se sienta sincera, tierna y hasta poderosa debido a los matices que ambos logran con sus personajes en solitario y en conjunto; son como un engranaje que funciona correctamente, haciendo que el espectador se involucre en la trama que por momentos peca de fantástica, pero terminas comprando gracias a lo bien elaborada que está la primera parte.

Los problemas comienzan en lo que parecería ser el comienzo del fin y que en realidad termina siendo una especie de intento por presentar a los personajes por separado para ahondar en sus sueños y motivaciones. Y no es que las actuaciones no estén a la altura, ellos lo hacen bien, son la historia y el ritmo los que se sienten raros y no concuerdan con la primera parte.

En primera instancia nos presentan una trama creada a base de anécdotas que van conformando la historia de la pareja y que todos sabemos a dónde quiere llegar; sin embargo, durante la segunda mitad éstas anécdotas se vuelven una especie de argumento –que nadie veía venir− que pretende ahondar en los personajes en solitario, provocándolos y haciéndolos separarse a buscar su propio camino a través de otros personajes –cada vez más raros y excéntricos−.

Aunque incluso con estos tropiezos hay escenas rescatables, una de ellas nos muestra a Alana sentada en la banqueta, por un lado, puede ver a Gary jugando con su hermano y sus amigos como un adolescente, mientras que por otro lado está el personaje de Bradley Cooper, un hombre mayor rico y próspero, alguien que podría darle la vida que merece y sueña, pero que va detrás de un par de jovencitas intentando ligarlas.

Esa escena vuelve a dotar de fuerza al personaje y pareciera encausar el rumbo de la cinta, pero que termina complicándose más con sucesos que no terminan de encajar en cuestión de ritmo y tiempo, el cual es confuso ya que no se sabe si han pasado meses o años, y que, si bien ayudan a cerrar con fuerza, pierden el rumbo intentando contar más de lo necesario, divagando entre aciertos y errores a lo largo de otra hora de metraje.

Licorice Pizza no tiene problemas a nivel de fotografía, vestuario o soundtrack, tampoco en las actuaciones pese a lo novato del cast principal, es el mismo guion el que termina perdiéndose en su intento de innovar y que aunque cierra con fuerza, es muy notorio este desfase en la historia que inició siendo sencilla para volverse alguna otra cosa que no termina de funcionar y decide regresar a lo presentado en un principio.