Las “creepies” aventuras de Pinocho

Las “creepies” aventuras de Pinocho

Título original: Pinocchio

Año: 2019

Duración: 125 min.

País: Italia

Dirección: Matteo Garrone

Guion: Matteo Garrone, Massimo Ceccherini (Cuento: Carlo Collodi)

Música: Dario Marianelli

Fotografía: Nicolai Brüel

Reparto: Federico Ielapi, Roberto Benigni, Gigi Proietti, Rocco Papaleo, Massimo Ceccherini, Marine Vacth, Paolo Graziosi, Marcello Fonte, Teco Celio, Davide Marotta, Gianfranco Gallo, Massimiliano Gallo, Alida Baldari Calabria, Maurizio Lombardi, Alessio Di Domenicantonio, Nino Scardina, Maria Pia Timo, Enzo Vetrano

Productora: Co-production Italia-Francia-Reino Unido; Archimede, Recorded Picture Company (RPC), Le Pacte, RAI Cinema, Leone Film Group

Género: Fantástico. Drama. Aventuras | Cuentos. Siglo XIX

Sinopsis: Adaptación de la clásica historia del muñeco de madera llamado Pinocho, que desea ser un niño de carne y hueso.

Aunque Disney se ha encargado de crear un aura “fantástica” y familiar alrededor de los cuentos de hadas, lo cierto es que las historias originales –mismas que no son más que una compilación escrita de narraciones populares− contenían escenas atemorizantes y explicitas con el propósito de prevenir a los niños de los peligros de la vida real, así como guiarlos por el camino del deber ser.

Siendo la adaptación de Walt Disney la más conocida de Pinocho, no es de sorprenderse que ésta sea la versión más conocida del cuento, una donde la marioneta es traviesa –como cualquier niño−, con el deseo de convertirse en un niño de verdad; sin embargo, ésta cándida historia se aleja bastante de aquella que Carlo Collodi escribió para un periódico italiano entre 1882 y 1883 con las ilustraciones de Enrico Mazzanti y tenía la intención de mostrar a los niños los peligros de llevar una vida desobediente.

El Pinocho de Matteo Garrone se aleja del clásico de Disney para centrarse en la obra de Collodi, suavizando algunos datos, pero manteniendo, en su mayoría, los tétricos pasajes que narran las andanzas de una marioneta que no sólo es travieso, sino egoísta, características que lo llevan a un sinfín de desventuras que parecen no tener fin y que brindan al personaje distintos elementos para desarrollarse y obtener la presea por todos conocida, ser un niño de verdad.

Se retoman una gran cantidad de episodios escritos por Collodi que no pueden estar más alejados de la animación conocida, con la intención de brindar un panorama más completo de quien era Pinocho y el resto de los personajes. Y aunque se agradece el intento de permanecer fiel a la historia, el intento de hilar tantos episodios vuelve la trama lenta y repetitiva, misma que es salvada gracias a los elementos fantásticos que permanecen a lo largo de toda la película y a las ganas de conocer –para quienes no están familiarizados con el cuento original− la verdadera forma de la embarrada de acontecimientos que nos presentó Disney.

El maquillaje, vestuario y hasta efectos son acordes a la manera de contar la historia, ya que se mantienen rasgos animales en los humanos y viceversa, cuidando los detalles más pequeños, como es la “piel” de madera de Pinocho, el movimiento de las antenas de la Caracola y hasta los bigotes de Zorro. Esto, junto con la fotografía que retrata hermosos paisajes de la Toscana, en contraposición de la pobreza de las villas, colores cálidos y un correcto uso de luces y sombras, nos hace olvidarnos de la idea preconcebida de Pinocho como un clásico de Disney y abrir la puerta a esta nueva forma de contar el cuento, retratando la visión que el autor tenía de la marioneta al momento de escribir sobre ella.

La actuación de Federico Lelapi como Pinocho es de resaltarse, ya que sobre él cae el peso narrativo y logra convencernos de tal manera, que a los pocos minutos nos hacen sentir aversión hacia él, pero también compadecernos cuando se ve en problemas que parecen insuperables. Roberto Benigni hace otro tanto, esta vez como Geppetto, ya que, aunque su tiempo en pantalla es corto, logra llenar de dulzura la historia, demostrando todo lo que los padres están dispuestos a hacer y perdonar por los hijos.

La cinta de Matteo no es para niños sensibles o adultos que esperan ver una calca de la historia que nos mostró Disney, es tétrica, oscura y apegada totalmente al propósito que tenían los cuentos de hadas, apartar a los niños de una vida dedicada al robo y las malas compañías; sin embargo, encuentra un delicado balance entre lo creepy y maravilloso que vuelven este largometraje una experiencia agradable, ya que pareciera que estás leyendo el texto original.

Esta cinta se puede disfrutar en las salas de cine desde el 11 de marzo.