La Opinión de RafaDDM: Películas para Llorar

Este blog está claramente destinado para expresar la Opinión de Maharky al resto del mundo, pero como Maharky me dio este espacio para contribuir de vez en cuando con artículos míos, hoy les presento por primera vez en este blog La Opinión de RafaDDM, la cual es sincera y está abierta a críticas y comentarios.

Frecuentemente la gente me recomienda películas con la garantía que la película me va a hacer llorar. Tengo un problema con eso. Primero que nada, es muy fácil hacerme llorar si en realidad se empeñan en lograrlo, así que una película que lo logre tampoco es una gran victoria para la película. Por otro lado y en toda seriedad, me gusta ir al cine con un cierto sentido de sorpresa. Obviamente cuando fui a ver Guardianes de la Galaxia no esperaba ver un documental experimental sobre el impacto de la sociedad moderna en el medio ambiente, sabía perfectamente que iría al cine a ver una película de superhéroes de Marvel. Pero a pesar de haber sido dirigida por James Gunn, nunca esperé llorar al escuchar “Ain’t No Mountain High Enough” al final de la película cuando Star-Lord descubre un último regalo de su madre. ¡Y esa canción sale en muchísimas películas! No había una razón predeterminada por la que me hiciera llorar por default, pero la película se ganó ese sentimentalismo gracias a su impecable desarrollo de personajes a lo largo de la historia. Entendí cómo Peter Quill ha guardado una limitada lista de canciones de la Tierra, no sólo como recuerdo de todo lo que dejó atrás, sino como un recuerdo de la persona que más quiso en toda su vida y la música que la hacía sentir viva y feliz. Ese mismo tipo de sorpresas tuve cuando lloré por un balón Wilson en Náufrago, o por una típica rubia hueca en la parodia de slashers Final Girls, nunca hubiera esperado llorar pero me tomaron por sorpresa y lo hicieron de maravilla.

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Cuando veo una película como La Decisión Más Difícil o La Vida es Bella, sé de antemano que son películas hechas abiertamente con la intención de hacer llorar a la audiencia y por lo mismo no logro encontrar esa conexión. Claro que voy a llorar con una película que trate sobre un ser querido que muere o que da todo en su vida por sus seres queridos, o padece de una enfermedad grave o terminal, o es oprimido por ser quién es, o pierde todo lo que ha querido; son situaciones difíciles que inmediatamente nos provocan empatía porque si no las hemos vivido, conocemos a alguien que sí las vivió o simple y sencillamente nunca queremos vivirlas. No puedo culpar a nadie por llorar, ni tampoco estoy diciendo que esas películas sean malas por tener intenciones tan evidentes. Discutir por gustos personales no lleva a nada.

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Lo que me queda claro es que en ambos casos existen titiriteros que están haciendo todo lo posible por manipular nuestras emociones hacia alguna reacción, y esto sucede en todas las películas. Cuando la gente se emociona y aplaude porque Tom Cruise sobrevivió una hazaña increíble en las películas de Misión Imposible, ten por seguro que había millones de dólares invertidos en que así fuera.  La intención de toda película es provocar algo en la audiencia: miedo, gusto, amor, ternura, risa, o de mínimo entretenimiento para que la película sea taquillera. Para mí hay una gran diferencia entre una película que me hizo llorar porque el perrito se muere al final y una película como Toy Story que me hizo llorar cuando Buzz Lightyear cae en una crisis existencial al querer volar y a media caída se da cuenta que toda su vida ha sido una mentira y después de todo es sólo un juguete y no un comando espacial. La diferencia está en el titiritero; llamémosle el director de la película, el compositor, el estudio, el escritor, el actor, el editor o todo el grupo de personas que trabajan para hacer una película. El titiritero que hizo la película en la que se muere el perrito al final es como un ventrílocuo amateur que tiene material muy bueno, pero todo el tiempo podemos ver cómo mueve la boca para hacer como si el muñeco hablara. En cambio el titiritero que hizo Toy Story es como un gran mago que todo el tiempo se esforzó en enfocar tu atención en otro lugar para al final sorprenderte con un resultado que nunca habías esperado. Y no es todo un truco de magia donde el resultado sorpresivo es lo más importante, las veces que he llorado de manera más inesperada, no me han quitado el sueño pensando en cómo lo lograron, sino que me han llevado a conocer a los personajes de una mejor manera y a su vez a conocerme a mí mismo de mejor manera.

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Así que queridos creadores de películas y titiriteros profesionales, dejen de hacerme llorar con películas sobre cáncer, guerra, muerte, desamor, y perritos muertos; los reto a hacerme llorar con pelotas de volleyball, juguetes que hablan, fotos de Maggie en la estación de trabajo de Homero Simpson en la planta nuclear, androides abogando por su humanidad y demás cosas que nunca me pasarían por la cabeza. Esos son momentos que no se olvidarán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

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