Reseña: La Luz del Diablo (Prey for the Devil)

Reseña: La Luz del Diablo (Prey for the Devil)

Por Rafa Carrillo (@RafaDDM)

Año: 2022

Duración: 93 min.

País: Estados Unidos

Director: Daniel Stamm

Guión: Robert Zappia

Reparto: Jacqueline Byers, Posy Taylor, Colin Salmon, Christian Navarro, Lisa Palfrey, Nicholas Ralph, Ben Cross, Virginia Madsen

Música: Nathan Barr

A primera vista, La Luz del Diablo pudiera parecer una película más en el montón de películas de exorcismos con el giro que se ha vuelto popular en años recientes de ahora demostrar a una mujer haciendo lo que tradicionalmente había sido representado como el trabajo de hombres, como fue la trama de la última película de Depredador que coincidentemente también tiene la palabra Prey como título. Una monja llega a una escuela religiosa para aprender a ser la primera mujer exorcista y además resulta ser la más fregona desde el inicio, la hermana Mary Sue diría Max Landis. Pero es ridículo y aunque sea hombre lo digo con confianza, entre los logros del feminismo, estoy seguro que tener a la primer mujer exorcista no está entre las principales prioridades del movimiento. Y la película fue escrita y dirigida por dos hombres, así que tampoco es la intención, sólo es un gancho popular que incluyeron en la trama para despistar la verdadera temática de la película.

La película, dirigida por Daniel Stamm quien previamente dirigió The Last Exorcism (recomendadísima), comienza con un par de pantallas con texto donde se explica que en los años recientes ha habido un incremento global en el número de exorcismos, lo que ha llevado a la Iglesia a abrir escuelas de exorcismos para satisfacer la demanda. En una de estas escuelas, que es básicamente el hospital de New Mutants donde en lugar de tener encerrados a mutantes peligrosos para estudiarlos, tienen celdas y cuartos de hospital llenos de poseídos para que los estudiantes del rito del exorcismo hagan sus prácticas profesionales. Suena absurdo, y lo es, pero también es una idea fresca y entretenida en un género que ya ha visto de todo antes. En esta escuela de exorcistas llega Ann, quien de joven vio a su madre poseída morir y ahora se ha decidido a aprender todo sobre la posesión demoniaca y el ritual del exorcismo. El único problema es que está prohibido que las mujeres realicen exorcismos porque si en este mundo existe un patriarcado, uno de los mayores exponentes es la Iglesia Católica. No se espanten, saben que es verdad. Un sacerdote experto en la materia, interpretado por Colin Salmon, de inmediato reconoce el talento nato de esta monja y permite que por primera vez una mujer aprenda sobre el tema y comience a practicar con los pacientes del hospital. Después de haber presenciado a su madre poseída, parece que el demonio tiene una vendetta personal contra Ann y a su vez, ella parece tener una habilidad especial que le permite ser la adversaria más digna del diablo en esa escuela.

Y de nuevo, a todas luces pareciera que la historia es de superación en que una mujer por fin triunfa en un campo dominado por hombres, pero en realidad va más allá de eso. En este caso, ser mujer le ha brindado otras herramientas que los sacerdotes hombres no han desarrollado. El clérigo trata de abordar cada exorcismo como un conjunto de instrucciones y pasos, algo muy metódico y calculado, muy acorde a la manera tradicional en que se puede decir que funciona el cerebro masculino. Ann por su lado ha desarrollado una fuerte inteligencia emocional, empatía y compasión, mucho de esto es en parte a lo que ha aprendido que significa ser madre. Y es entonces que La Luz del Diablo utiliza de manera muy efectiva el recurso de una película de posesión diabólica para simbolizar los demonios internos con los que peleamos día a día, y sin rayar en spoilers, propone que la mejor manera de combatir a esos demonios es con un sano balance de todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición.

Por un lado, están los curas y sus métodos que simbolizan lo tradicional, pero a la vez simbolizan lo espiritual; herramientas que demuestran ser buenas para mantener el paso en la batalla, pero no son suficientes. Por otro lado, tenemos a la psicóloga, interpretada por Virginia Madsen, quien trabaja directamente con los estudiantes de la escuela de exorcismos para proveer un contrapeso científico y médico al examinar a los pacientes, y a pesar de que ella no cree en lo sobrenatural, se encarga de siempre descartar todo lo que puede ser diagnosticado erróneamente como posesión cuando bien pudiera ser una condición mental. Y finalmente tenemos a Ann que se encarga de reunir ambas perspectivas y agregar una gran dosis de autocompasión porque todos somos vulnerables a nuestros demonios personales y atacarlos directamente sin tenernos autocompasión puede terminar por destruirnos, de cierta manera aprendemos a convivir con ellos.

Y sí, ya sé que así hago que la película suene más cursi y ridícula de lo que ya es, pero en verdad todo se mantiene de manera relativamente sutil en la película. Tú vas al cine y ves sacerdotes y monjas exorcizando poseídos y tirando barras de la biblia y todo el espectáculo, circo, maroma y teatro que esperas de una película de este género. Y si lo único que quieres es ver eso, La Luz del Diablo lo tiene: sustos y efectos decentes, tensión, y una trama interesante que te engancha. Pero es esta otra perspectiva humanista y positiva lo que hizo que esta película destacara de ser nada más otra del montón para mí. No es una película para tomarse muy en serio, y más que fallas, lo que sí encuentro son limitantes por presupuesto en que todo lo que vemos en pantalla se ve perfectamente bien, pero todo es a pequeña escala: un elenco reducido, con pocas locaciones, filmado evidentemente en el este de Europa para reducir costos. Y haciendo la comparación con las películas de X-Men, porque en verdad la escuela de exorcismos es como la Escuela del Padre Charles Xavier para Jóvenes Súper Poseídos, esta misma película con mayor presupuesto hubiera sido algo más espectacular. De cualquier manera, La Luz del Diablo fue una grata sorpresa en un subgénero del cine que tiene desde 1973 con El Exorcista sin presentar mucha novedad y es una buena opción como película de terror para ver en estas épocas de Halloween.

Veredicto: 3.7 de 7 Maharkyestrellas

Otras películas que recomendamos: The Last Exorcism, The Exorcist, The Evil Dead, Deliver Us From Evil, El Exorcismo de Dios, Verónica, The Banishing