La casa Gucci, una historia de amor, traición y muerte

La casa Gucci, una historia de amor, traición y muerte

Este 25 de noviembre se estrenó en los cines de México La Casa Gucci, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Lady Gaga, Adam Driver, Al Pacino, Jared Leto, Salma Hayek, entre otros actores, quienes ayudan a recrear, a modo de biopic melodramática que raya en la farsa, una de las historias de traición más sonadas de los años noventa, no sólo por cómo se gestó sino por la fama que poseían los involucrados.

Título original: House of Gucci

Año: 2021

Duración: 157 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Ridley Scott

Guion: Roberto Bentivegna, Becky Johnson. Libro: Sara Gay Forden. Historia: Becky Johnston

Música: Harry Gregson-Williams

Fotografía: Dariusz Wolski

Reparto: Lady Gaga, Adam Driver, Al Pacino, Jeremy Irons, Jared Leto, Salma Hayek, Jack Huston, Alexia Murray, Vincent Riotta, Reeve Carney, Gaetano Bruno, Camille Cottin, Youssef Kerkour, ver 12 más Productora: Coproducción Estados Unidos-Canadá; Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Scott Free Productions, Bron Studios

Género: Drama | Basado en hechos reales. Crimen. Moda. Años 70. Años 80. Años 90

Sinopsis

Drama criminal en torno al asesinato en 1995 de Maurizio Gucci, nieto del fundador del imperio de la moda Gucci, que apareció asesinado por orden de su exmujer Patrizia Reggiani, conocida como la "viuda negra de Italia". Adaptación del libro de Sara Gay Forden, publicado en 2001, 'The House of Gucci: A Sensational Story of Murder, Madness, Glamour, and Greed'.

Los protagonistas de esta tragicomedia son Patrizia Reggiano y Maurizio Gucci (Lady Gaga y Adam Driver), pareja dispareja que se conoce en una fiesta donde converge la aristocracia de la toscana. Ella, hija de un empresario de camiones de carga, él, heredero de un imperio en decadencia de la moda, la casa Gucci; se unen en matrimonio aún en contra de los deseos de la familia de él debido a los humildes orígenes de la mujer, cuya ambición precipitará la vertiginosa historia de decadencia y traición.

El guion está basado en el libro The House of Gucci: A Sensational Story of Murder, Madness, Glamour, and Greed, escrito por Sara Gay Foden y a pesar de estar basados en hechos y personas reales, también se permite tomar ciertas libertades creativas no sólo para personificar a los involucrados sino la manera en que se llevaron a cabo ciertos hechos, así como algunas omisiones a la familia Gucci.

Las actuaciones están a la altura de la historia y logran resaltar en sus personajes, desde Lady Gaga retratando a una Patrizia encantadora, inteligente y astuta que se abre camino en un mundo que no la acepta; hasta Salma Hayek como Pina, la vidente y quien a pesar de ser una de las partes “cómicas” en la primera mitad, se vuelve parte de la acción en los últimos minutos.

Sin embargo, la cinta se la termina llevando Lady Gaga, ya sea porque desde un principio parece tomar las riendas no sólo de la relación sino también de la empresa y el largometraje, o porque, a su manera, recrea a una mujer ambiciosa que no sabe recibir un no por respuesta y que parece copia fiel de la verdadera Patrizia, quien declaró públicamente lo decepcionada que estaba al no haber sido tomada en cuenta por la intérprete de Bad Romance, para charlar y ayudarla a construir su personaje.

Toda la película parece una pasarela de modas, con trajes coloridos, vistosos y lujosos que nos dan un recorrido por las dos décadas que intentan resumir en poco más de dos horas. Y es precisamente la duración de ésta, así como sus tropiezos en guion, ritmo y acento lo que terminan por hundir lo que pudo ser una producción que brillara no sólo por su talentoso elenco, sino por contar uno de los mayores escándalos del mundo de la moda.

La cinta se vuelve tediosa pasada la primera media hora, cuando comienzan a aflorar los malos manejos de los herederos; el desinterés de los herederos; el declive de la marca y los problemas familiares. Lady Gaga salva la cinta por su actuación y el carisma del que dota a la protagonista, pero ni ella puede hacer menos aburrida la forma en que se cuenta la tragicomedia que, al abusar de un acento italiano que cada actor modifica a su gusto y esfuerzo, termina hartando al público que se atreva a verla en su idioma original.

En cuanto a actuaciones La casa Gucci es un deleite, pero como producto de entretenimiento pasará desapercibida –si tiene suerte−, o como otro fracaso taquillero para el director, después de que El último duelo no recuperó lo que costó rodarla. La cinta tenía todo para brillar, desde actores de renombre hasta publicidad gratis debido a las declaraciones de los involucrados, pero lamentablemente, sólo será la sombra de lo que pudo ser.

Cuatro maharkyestrellas de siete.