Esto no es Berlín

 class=

Lo primero que suelta Hari Sama al inicio de su más reciente fabulación, Esto no es Berlín (2019), es un extracto de la monumental obra En busca del tiempo perdido (en la cual el escritor francés Marcel Proust transpola su vida a la ficción), con lo cual queda claro que lo que le precederá será tan real como los recuerdo del autor lo permitan.

Con ello, Sama entra en una reflexión sobre la contracultura de México, la cual, a diferencia de sus contra partes europeas o norteamericanas, contaba con acercamientos desde el cine documental o el de crítica social. Escaso es el trabajo que se centra en retratar de manera digna no sólo el contexto social, sino también el punto de vista subjetivo de los personajes que sirven de instrumentos de disección.

 class=

Sama entra al quite con su más reciente trabajo, relato sobre el despertar sexual y político de un par de jóvenes preparatorianos, Carlos (Xabiani Ponce de León) y Gera (José Antonio Toledano), amigos y vecinos que hacen las típicas cosas de adolescentes de mediados de los 80’s made in Mexico: participar en batallas campales contra alumnos de otras escuelas, fumar a escondidas mientras discuten de música, hojear y tomar a hurtadillas las revistas pornográficas del padre de Carlos, pero, sobre todo, tratar de demostrar que son más adultos que lo que todos, incluidos ellos mismos suponen.

Esta búsqueda de identidad rebelde y madura, ambigüedad esperada en todo comportamiento adolescente, se encuentra auxiliada, a regañadientes, por Rita (Ximena Romo), diva dark en ciernes que es la hermana mayor de Gera y el amor imposible de Carlos, quien, cual Virgilio de Dante, los sumerge en los infiernos y purgatoriosdel post punk/dark wave de la ciudad de México, en la cual no sólo se hayan expuestos a las propuestas de la vanguardia europea, sino también a los excesos y desafíos de una juventud que se siente atrapada entre tener una voz artística propia, a la par que buscan el reconocimiento y la validación de la escenas internacionales.

 class=

Si bien esto daría pie a que el filme entrara de lleno en una exaltación rosa del pasado, o en una herramienta nostálgica cuestionable por cursi y paupérrima, Sama logra establecer gracias a la mirada de sus personajes, en particular la de Carlos, hechos que hablan de la universalidad (si es posible hablar de ella) de la juventud humana a partir de los casos particulares de seres con sentimientos y tribulaciones propias.

Aunque por momentos tropieza con la exposición poco sutil (diálogos sobre las drogas y las obligaciones de la familia y el arte en momentos de jaque político para México), y desatiende el talento de Marina de Tavira (en un personaje cercano al de la madre acongojada que hizo en la Roma  de Cuarón), Ponce de León logra dar con las notas necesarias para crear un personaje fiel tanto a la sensibilidad y la estética dark como a la filosofía punk del DIY (do it yourself), lo cual lo lleva a vincularse con los creadores que giran alrededor del club Azteca (sitio de las tocadas del grupo de Rita) y de su “chamán” residente, Tito (Américo Hollander), figura cuya red atrapa a Carlos a la par que esboza los signos y las poses de los jóvenes músicos que a futuro moldearían buena parte del estilo del rock mexicano.

 class=

También se suman los apoyos de Romo y Toledano (dejado de lado por momentos, pero cuyo arco dramático aporta su grano al tema de la inclusión y el respeto que serpentea por toda la cinta), encarnando a jóvenes clase media que van más allá de ser bonitos con ***vos, lo cual les vale el respeto de la ­banda banda en los andurriales de Ecate(punk)pec, marcando la distancia suficiente de las actuaciones afectadas que harían de ellos una broma superficial y gastada que impediría la representación no estereotipada por la que esa tribu urbana sigue trabajando.

Aunado a ello está una banda sonora que evita los lugares comunes al acompañar un diseño de producción, encuadrado por la fotografía de Antonio Altamirano, que sostienen la recreación de aquella situación temporal y estilística, con lo cual Sama entrega un recuento más que digno de una episodio no siempre reconocido del under mexa, pero cuyo legado está más cerca de lo pensado.

 class=