Espíritus en el bosque

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Los pocos bosques que aún quedan cerca de las urbes son hoy transitados por quienes viven en sus lindes. Precisamente, es este el escenario donde se desarrolla la cinta Espíritus en el bosque, misma que utiliza a los elementales como antagonistas (¿o víctimas?) para contarnos una historia de terror que bien podría ser la adaptación de alguno de los cuentos populares que han atemorizado y aleccionado a los niños por años.

La historia tiene un ritmo lento los primeros minutos y pareciera contarnos una premisa ya bastante usada no sólo en cintas del género donde una adolescente problemática (Samantha) es adoptada (quizás contra su voluntad) y desquita sus problemas y frustraciones con el hermano menor (véase Chucky 2). Sin embargo, abruptamente la problemática aparece cuando Olivia, la hija biológica de la familia, desaparece por varios días y reaparece sin recordar absolutamente nada, pero eso sí, con conductas nada propias de la dulce niña que se nos presenta en el inicio.

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Hanna Cheramy, quien interpreta a Olivia, hace un trabajo más que aceptable mostrando en su mirada y gestos el inexplicable y aterrador cambio de la niña, perturbándote bastante después de un rato (te recuerda a Estela, la protagonista de La huérfana) y sin necesidad de la innecesaria caracterización (entendible pero horrenda) aplicada en ella para los últimos minutos del largometraje. En general las actuaciones están en tono adecuado pero no resaltan como algo sorprendente, incluso Jessica McLeod (Samantha) quien hace a la protagonista queda opacada por el carisma y dotes histriónicos de su coprotagonista.

El guion no es novedoso o admirable (aunque se aparta un poco de la línea de películas que han plagado la cartelera últimamente) pero tampoco es una pérdida de tiempo, si bien pareciera un cuento de hadas (recordemos que no todas son buenas) adaptado a la modernidad también posee elementos nuevos como la crítica obligatoria a la huella de carbono humana y cómo el planeta está resintiendo nuestro paso por él, además de utilizar a estos seres como un factor de miedo más por el misterio que les rodea que por una intención diabólica.

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Si lo que se espera es un filme repleto de gritos y sobresaltos saldrás muy decepcionado pero “si por el contrario” prefieres algo más ligero para amenizar una tarde noche y “que no provoque” pesadillas este sin duda es tu título. Recuerda que estará en todos los cines a partir del 17 de enero.