El paraíso de la serpiente

El paraíso de la serpiente

Dirección: Carlos Bernardo Arellano de la Cruz

Guion: Carlos Bernardo Arellano de la Cruz

Año: 2019

País: México

Idiomas: Español

Duración: 90 min.

Fotografía: Damián Aguilar

Producción: Carlos Bernardo Arellano de la Cruz, Inti Cordera Razcón, Manuela Irene Espitia

Música: Darío Arellano

Edición: Bernardo Arellano y Manuela Irene Espitia

Distribución: Cinenauta

Reparto: Ángel Garnica Pérez, Sky Sangermani, Jesús Ipal Galván, Eduardo Villela

Sinopsis

Un misterio sucede en una comunidad apartada en el desierto cuando un profeta aparece y comienza a curar y ayudar a la gente. El Sacerdote se opondrá a la estancia del incómodo morador que pondrá a prueba a la misma iglesia y sus conceptos sobre la fe.

Opinión

Este 4 de noviembre llegará al circuito cultural El paraíso de la serpiente, segundo largometraje de Bernardo Arellano y previsto para estrenarse en 2019; sin embargo, se vio retrasado debido a la pandemia. A lo largo de una hora y media y filmada totalmente en blanco y negro, el director nos da una mirada al significado e impacto que tendría un profeta en nuestros días, así como la incomodidad que sigue causando para la iglesia católica.

El profeta aparece de la nada y, a través de apariciones místicas, poco a poco va descubriendo (o ganando) los poderes de sanar a la gente; siendo proclamados como milagros por los moradores del ejido. Sin embargo, el hombre hace hincapié en sólo ser el intermediario, ya que éstos se logran a través de la fe y la voluntad de cada persona, sin mencionar nunca a alguna fuerza divina de intermediario.

Como era de esperarse, en cuanto la noticia llega a oídos de la iglesia, ésta se siente atacada y busca demeritar los actos; sin embargo, al darse cuenta que no son simples mentiras decide simplemente convencer al pueblo de que éste milagro es producto de la fe en Dios y que los hombres son simplemente los intermediarios para cumplir su voluntad.

La presentación entre el profeta y el sacerdote se vuelve tensa: uno sin dar demasiados argumentos y aclarando que él jamás se ha nombrado así, sino que son las personas quienes lo apodan profeta; el otro intentando victimizarse al creer que sólo llegará a confundir el pueblo, pero sin lograr una charla satisfactoriamente beligerante al no encontrar oposición en el hombre, quien no se mueve desde la fe hacia algo en particular.

A pesar de que la conformación del profeta es entretenida, al utilizar elementos tanto de la fe católica como características de la naturaleza, esto no basta para mantener el ritmo del documental, ya que le falta desarrollo no sólo al protagonista sino a todos los involucrados vuelve monótono el guion, haciéndolo además previsible.

Otro punto que afecta la narrativa son las actuaciones, ya que algunos se ven demasiado acartonados y sin matices, restándole importancia a personajes que pudieron haber aportado más a la trama aunque sus aportaciones fueran pequeñas. Aunque es destacable el hecho de no caer en los lugares comunes en cuanto a diálogos, éstos parecen fluir bien, solo obstaculizados por algunas sobreactuaciones que hacen perder el encanto que podrían haber tenido.

Cuatro maharky estrellas de siete.