El laberinto

El laberinto

por Alberto Marín

FICHA TÉCNICA

Año: 2018

Duración: 21 min.

País: Francia - Colombia

Directora: Laura Huertas Millán

Reparto: Cristóbal Gómez

Guion: Laura Huertas Millán

Productora: Laura Huertas Millán

Dirección de arte: Laura Huertas Millán

Fotografía: Laura Huertas Millán

Edición:Laura Huertas Millán

Música:François Bianco, Laura Huertas Millán

Sonido: Laura Huertas Millán, Guillaume Couturier.

Mezcla: Olivier Guillaume

SINOPSIS

Sigue los caóticos recuerdos del narrador, involucrado en el espectacular ascenso y caída de los señores de la droga en la Amazonia colombiana. A través de la selva y de una mansión en ruinas, que es una réplica de la villa de la serie televisiva estadounidense Dynasty, la figura errante del narrador se convertirá en el protagonista de esta alucinante historia.

OPINIÓN

Las narrativas que rodean al narcotráfico suelen poner bajo las luces a los capos y sus ostentosos estilos de vida haciendo que lo que en ocasiones se piensa como una condena se vuelva algo parecido a la apología, lo cual tiene algo de sentido si se considera que el arribo a los altos niveles del crimen requiere un gradiente nada despreciable de magnetismo y carisma, lo cual dificulta no prestar atención a extravagancias que lo mismo mantendrán al público enganchado que harán que trate con mayor diligencia la presencia de los modos más violentos del hampa.

Esto hace que cualquier narrativa que busque otra opción corra el riesgo de pecar de poco divertida o espeluznante, con lo cual la atención se perderá con rapidez, si es que alcanza a consolidarse. Por ello, El laberinto de Laura Huertas Millán aparece como una propuesta arriesgada e interesante.

Partiendo del relato oblicuo de Cristóbal, uno de los varios esbirros del capo colombiano de la droga Evaristo Porras, Huertas Millán mezcla lo real con lo ficticio para entender no al hombre de poder, sino a uno de los tantos eslabones que componen la red delincuencial, los cuales muchas veces pasan de largo tanto en las recreaciones de época como, en cierto sentido, de las estrategias de combate.

Con una simpleza en el discurso hablado, que cuenta las razones que llevan a alguien a buscar una opción laboral dentro de los carteles, la creadora bogotana da rienda suelta a sus dotes como creadora artística para dotar de texturas afines al hilo oral. Así, la selva, con sus claroscuros y sus densidades de follaje, se vuelve un ejemplo visual de vaivenes que no son sólo los de la ruta de la droga, sino también de los paralelismos entre su confidente y el patrón para el que trabajaba.

A su vez, tal vez consciente de la necesidad de un trazo glamuroso para captar la atención, se tienden puentes con el culebrón norteamericano Dynasty, en el cual otro tipo de potentados hacían lujo de la discrecionalidad que el dinero permite, mientras mantenía a sus protagonistas bajo una luz de moral impoluta a pesar de la gravedad que los pactos, y los medios para lograrlos, suponían.

Esta otra narrativa, parecida casi hecha a la medida, es validada porque el caserón en el que el narrador sirvió fue edificada a la manera de la mansión de la serie y, mientras esta se mantiene en toda su gloria en la vida real y en la ficción que la fijó en la memoria colectiva, su homóloga de la selva es reflejo de la caída en decadencia de su fundador.

A ratos diáfano, y en otros caótico y denso, El laberinto se forma a partir de imágenes que más que ser un símil de las carreras delictivas representadas, configuran el espacio de la memoria y los caminos que llevaban a cualquiera dispuesto a jugarse la vida a estar en el centro de ese otro laberinto que es el tráfico de estupefacientes y sus adicciones.

Calificación: 5/7 maharkyestrellas

Para más información de esta y otras cintas en competencia, así como fechas y horarios de exhibición, puedes visitar el sitio del festival en https://ficunam.unam.mx