De Nightmare Alley y otros monstruos

De Nightmare Alley y otros monstruos

Título original: Nightmare Alley

Año: 2021

Duración: 150 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Guillermo del Toro

Guion: Guillermo del Toro, Kim Morgan. Novela: William Lindsay Gresham

Música: Nathan Johnson

Fotografía: Dan Laustsen

Reparto: Bradley Cooper, Rooney Mara, Cate Blanchett, Toni Collette, Willem Dafoe, David Strathairn, Richard Jenkins, Mark Povinelli, Ron Perlman, Holt McCallany, Jim Beaver, Mary Steenburgen, Tim Blake Nelson

Productora: Searchlight Pictures. Distribuidora: Walt Disney Pictures

Género: Cine negro. Intriga. Drama

Guillermo del Toro es un director que se ha abierto paso en Estados Unidos a través de sus películas, así como la particular manera de llevar a la pantalla su particular visión de los monstruos. Sin embargo, en Nightmare Alley, misma que llega a los cines este 27 de enero, podremos verlo explorar la maldad presente en nuestro día a día sin necesidad de rostros y cuerpos deformes; es decir: la humana.

La cinta se sitúa en los años 40 y nos presenta a Stanton Carlisle, un hombre cuyo destino lo lleva a un circo donde trabaja toda clase de personas con inusuales talentos, mismos que van desde una súper fuerza, contorsionarse o resistir electricidad en su cuerpo como si nada pasara. Allí conoce a Zeena y Pete, un matrimonio cuyo acto de clarividencia y mentalismo destaca del resto.

A su cuidado, Stan aprenderá el secreto de dicho acto y tras sentir que tiene las bases para ganarse un lugar mejor en el mundo, decide abandonar el circo llevándose a Molly hacia un destino incierto, donde se saltará los fundamentos morales que Pete y Zeena impusieron en su propio acto y, dicho sea de paso, hará una extraña alianza con Lilith, una misteriosa psicóloga que se suma a la ecuación.

El callejón de las almas perdidas parece dividirse en dos mitades: la primera se siente ágil, oscura, grotesca, siendo ésta donde se aprecia la mano de Del Toro; la segunda tiene tropiezos con escenas que si bien están bien actuadas se sienten repetidas, incluso insulsas; provocando que por momentos la cinta se sienta demasiado larga, aunque esto no afecte la inmersión del espectador en el suspenso.

Aunque Blanchett y Cooper hacen un trabajo esplendido con sus personajes, dotándolos no sólo de una fuerza y credibilidad que se agradece en pantalla, sino de una astucia que introduce al espectador en el conflicto y no le permite apartar la mirada de la película; hay momentos en los que sus conversaciones en el diván se hacen eternas, logrando que el ritmo decaiga por momentos.

La escenografía y vestuario destacan en la cinta, ya que realmente nos transportan a los circos de los años 40, con atracciones llenas de morbo e ignorancia y que; sin embargo, entretenían. Además, la manera en que cierran ciertos “capítulos”, a modo de un círculo negro, recuerda al cine de aquella época, dando una sensación atemporal.

La cinta cierra fuerte y contundente, volviendo a la primera mitad donde se nota la habilidad de Del Toro para las cosas monstruosas. Es aquí donde se une su percepción de los humanos, tema trabajado en esta cinta, con su fascinación por las criaturas monstruosas y, como si fuera un pequeño guiño a Freaks, demuestran lo que todos sabemos: los monstruos somos nosotros mismos.

Cinco Maharky estrellas de siete