Brooklyn Nine- Nine y como hacer una representación digna y respetuosa de la comunidad LGBTIQA+

Reseña por Mariana Quiñones

Que mejor momento para hablar de esta serie que el mes del orgullo y con el movimiento #black lives matter recordándonos la importancia de la inclusión y la representación de las minorías en televisión.

Y es que si bien B99 no es perfecta, hace muchas cosas bien como no muchas series han podido, con un casting diverso que no necesita el uso clichés para darles credibilidad o profundidad a los personajes y es por lo que vale la pena analizarla a más profundidad, para descubrir la importancia de la representación LGBTIQA+ y cómo los visibilizan adecuadamente.

Este análisis se basará principalmente en el personaje del capitán Raymond Holt y como su influencia es vital en la serie, contiene ligeros spoilers, así que cuidado!

Interpretado brillantemente por André Braugher, la idea de un capitán de policía mayor, negro y gay podría ser simple en concepción pero brillante en ejecución ya que demuestra que un hombre gay no necesariamente debe ser afeminado o descarado y aun así Holt no oculta su homosexualidad, de hecho lo proclama desde el primer capítulo pero no hace de eso el punto focal de su personaje; más bien se podría decir que Holt es un hombre de contrastes, es serio pero sabe tomarse las cosas con humor, casi inexpresivo pero capaz de entregar momentos hilarantes gracias a esto, inflexible y aun así, toma una postura apasionada en defensa a la juventud, ya que es activista y preside en una organización que defiende a los policías homosexuales de New York, es un policía de la vieja escuela y aun así, aprende cosas nuevas constantemente.

Holt cambia completamente su recinto y se vuelve una necesaria influencia positiva para sus colegas y compañeros, porque a partir de su llegada todos cambian y se desarrollan, Empezando por Peralta (Andy Samberg) que pasa de ser un infantil y despreocupado detective, a acabar desarrollando un fuerte vínculo emocional con Holt, quien lo reta y desafía mentalmente, inspirándolo a mejorar como detective y persona, por lo que Peralta lo toma como figura paterna y acaba apreciándolo tanto que incluso llegó a golpear a su escritor favorito por faltarle al respeto a su capitán.

En el caso de otro de sus oficiales, Boyle (Joe Lo Truglio), contrasta incluso de manera más marcada, Boyle es sensible, tiene interés en la cocina y en otras actividades tradicionalmente vistas como femeninas y en comparación con el estoico Holt, realmente no parecen tener mucho en común pero se respetan mutuamente y acaban aprendiendo mucho uno del otro, Boyle a ser más seguro de sí mismo y Holt a ponerse más en contacto con la belleza de la cocina y de sus sentimientos.

Pasando a una de las chicas de su equipo, Ginna (Chelsea Peretti) es vana y arrogante pero Holt entiende sus talentos y su personalidad y la vuelve parte importante del recinto, usando las habilidades de su asistente a su favor y a cambio, Ginna se vuelve su amiga y confidente, capaz de hacer trampa, engañar e incluso seguirlo a un infernal empleo con tal de beneficiar a su capitán y claro, dándole una perspectiva más fresca a un capitán que quizás no entiende del todo a los jóvenes.

Todos se reflejan de diferente manera en Holt y esto nos lleva al personaje de Rosa Díaz (Stephanie Beatriz), quien muestra la mayor cantidad de similitudes con el capitán no sólo en personalidad, también en ideales y valores. Rosa sale con diferentes personas, siempre siendo aconsejada por Holt quien logra entender su personalidad y su nula demostración de emociones ya que el también es así, pero cuando sale del clóset como bisexual, es en su capitán y sus compañeros en quienes encuentra mayor respaldo. De hecho está revelación no se sintió forzada o innecesaria y nadie se lo tomó a broma... Aunque claro no todo es color rosa, porque sus padres latinos y tradicionales (Danny "Machete" Trejo, interpreta a su papá, es genial) la rechazan y niegan su identidad. Al final la salida del clóset de Rosa resulta agridulce pero quizás sea eso lo que la hace tan perfecta, porque logra sacar fuerza gracias a sus compañeros y un capitán como Holt, que entiende incluso a alguien tan inexpresiva.

Con Terry (Terry crews), el capitán es diferente, se lo toma más en serio, es el superior de todos y el que mejor los conoce pero Holt sabe leer detrás de la fachada de super fuerza de Terry y logra identificar sus momentos de debilidad o miedo y apoyarlo sin hacerlo sentir humillado. Terry por su lado, actúa como puente conciliador entre el capitán y los detectives, ayudando a que las relaciones fluyan y haya entendimiento entre ambas partes, dándole el papel de la mano derecha de Holt y a pesar de su relación cercana, nadie nunca sospecha de la fidelidad de Terry y Holt hacia sus cónyuges, porque B99 entiende que un hombre hetero y uno gay pueden ser amigos sin insinuaciones extrañas.

Luego viene Amy (Melissa Fumero) una detective brillante que se emociona con la llegada de Holt al precinto ya que lo ve como un hombre responsable con quien tiene mucho en común, un mentor digno y un capitán decente. Pero Amy es insegura y nerviosa y aunque su relación con Holt al principio es tensa, el capitán logra ver el verdadero potencial de la detective y poco a poco la guía y la pone bajo su ala, dándole seguridad y logrando que se vuelva más pro activa, ayudando al avance de su brillante carrera, al final, Amy acaba viendo a Holt y a su pareja como sus "papás".

E igual de brillante es su relación con Kevin, su esposo, su compañero y que a diferencia de otros matrimonios homosexuales en la televisión (Te estoy viendo, Modern Family) tienen una excelente química, una gran relación y una historia que es increíblemente entrañable y tan bien construida que es la base familiar y figuras paternas no sólo del recinto, sino de toda la serie. Kevin es un personaje sólido por sí mismo y su personalidad no depende solo de ser el esposo del capitán, tienen sus roces y sus peleas pero también es quien mejor lo entiende y quizás la única persona del mundo capaz de leer sus expresiones.

Básicamente Holt, Kevin y su adorable perro Cheddar, son la familia que la televisión necesitaba incluyendo a sus amados y problemáticos "hijos" del recinto. Una relación saludable y bien lograda, con momentos memorables y también divertidos. Porque el hecho de que traten a Holt y a Kevin con la seriedad y respeto que merecen, no quiere decir que no sean capaces de ponerlos en situaciones hilarantes e incluso burlarse un poco de ellos mismos, después de todo, Brooklyn 99 es una comedia.

Pero es la evolución de la comedia, una comedia que no necesita de humillar las diferencias de las personas para tener gracia, una comedia que permite el crecimiento de los personajes y las relaciones entre ellos. Una comedia que a veces se toma en serio, tomando temas reales y tratándolos con la importancia que se merece. Una comedia como muchas deberían de ser. Sin clichés crueles, sin fetiches ni estereotipos hirientes.

Brooklyn 99 camina en la dirección correcta hacia una representación digna de la comunidad LGBTIQA+ en la cultura pop.