Bloodshot heart, la obsesión hecha película

Bloodshot heart, la obsesión hecha película

Las temáticas con las que puede jugar el terror para contarnos una historia varían según la imaginación del guionista y el director. En esta ocasión el Macabro Festival nos trae Bloodshot heart, una cinta que nos muestra que el terror puede esconderse en cualquier parte, hasta en tu aparentemente inofensivo casero.

Hans es un hombre maduro que aún vive con su madre. Un día aparece Matilda, una joven músico que se aloja en un cuarto en renta del departamento, él intenta cortejarla pasando de un perfil normal a uno cada vez más acosador donde se entretejen alucinaciones con realidad a un ritmo vesánico que envuelve al espectador en una atmosfera cada vez más imposible y confusa que sólo suma más horror a lo que se ve.

La cinta no explica ni el antes ni el después y esto, lejos de ser una desventaja, es precisamente lo que hace la historia funcionar, ya que no se puede dar nada por sentado y, al igual que Hans, no se puede fácilmente distinguir qué es verdad y qué fantasía. La línea temporal se centra en el ahora a pesar de que algunos recuerdos (o quizás alucinaciones) se muestran entre los delirios del protagonista ayudando a dar la idea de algún desorden mental o quizás algún trauma.

Los colores prevalecientes siempre son el amarillo y el rojo, el primero utilizado en la ropa de la protagonista (así como en la mujer de las alucinaciones) definiéndole como la inocencia y lo idílico y el segundo en la sangre y la ropa de Hans, siendo éste la pasión y la locura, características que definirán el personaje.

La narrativa tiene un par de tropiezos a la hora de contar la historia debido a lo abrupto de la edición, ya que por momentos salta de una escena a otra de una manera tan cortante que poco o nada de tiempo dan al espectador para terminar de comprender lo ocurrido alrededor de las decisiones de Hans.

Los personajes tienen poco desarrollo a excepción del protagonista, parecieran más de relleno o usados como instrumentos detonadores del principal. Incluso de Matilda se sabe poco a lo largo de la cinta, mostrándonos verdades a medias que el protagonista comparte, a través de su peculiar y obsesiva mirada, con el espectador que intenta hilar las imágenes confusas y abruptas que surgen ante sus ojos.

La cinta está centrada en el terror de lo obsesivo, demostrando que las personas comunes son aquellas que más miedo son capaces de generar. Obtiene un total de cuatro estrellas y media en un ranking de siete.