Bergman Island

Bergman Island

FICHA TÉCNICA:

Dirección: Mia Hansen-Løve

Guion: Mia Hansen-Løve

Productores: Charles Gillibert, Erik Hemmendorff, Rodrigo Teixeira, Lisa Widén

Elenco: Vicky Krieps, Tim Roth, Mia Wasikowska, Anders Danielsen Lie

Cinematografía: Denis Lenoir

Edición: Marion Monnier

Música: Raphaël Hamburger

Duración: 105 minutos

SINOPSIS:

Una pareja de cineastas se retira a la isla de Fårö, donde vivió el cineasta Ingmar Bergman, en busca de inspiración para sus próximas películas. Según avanza el verano, la frontera entre realidad y ficción no tarda en desdibujarse.

OPINIÓN

Tal vez lo más obvio y fácil de señalar de la cinta es la referencia a Ingmar Bergman (Upsala, Suecia; 1918 – Fårö, Suecia; 2007), figura señera del universo fílmico, cuya influencia ha permeado visones tan dispares que van desde Wes Anderson (Houston, EE. UU; 1969) hasta Takeshi Kitano (Tokio, Japón; 1947), y a quien Mia Hansen-Løve (París, Francia; 1981) acude como motor para propalar las dos historias que se entrelazan a lo largo Berman Island.

Una va sobre el legado de Bergman, desdoblada en un plano geográfico y otro creativo. En el primero Hansen-Løve presenta la isla de Fårö como un espacio íntimamente ligado a Bergman, ya que en ella el director no sólo encontró un espacio idóneo para enmarcar buena parte de su extensa filmografía, sino que también halló un espacio de reposo para sus atribuladas agenda y vida, y que tras su fallecimiento quedó como patrimonio de los habitantes y de aquellos afortunados que acuden año con año a la jornada creada para honrar y mantener vivo el legado del cineasta sueco, a la vez que genera un espacio de convivencia inventora.

Dicha avenencia forma parte del lado creativo analizado por la directora, en el cual, sin dejar de presentar sus respetos a la labor de Bergman, entra en discusión con las formas que él guardaba en su espacio familiar, donde era un hombre distanciado de su familia por dejarse ir de lleno en sus persecuciones detrás del sentido de la vida y el trasfondo de las relaciones interpersonales, que tanto en sus trabajos escénicos como en su vida parecen marcados por un sino de matices crueles que lo acompañó hasta casi sus últimos años de vida.

Esta discusión cae en los hombros de Chris (Vicky Krieps) y Tony (Tim Roth), una pareja de realizadores que llega a la isla en virtud de que Tony ha sido invitado para la reunión anual. Ellos encarnan polos humanos y autorales que generan una tensión (él: relajado, fecundo, y hermético y superticioso con sus ideas; ella: contenida, atrapada en el terror de la página en blanco y ansiosa de hallar consejo en él, en alguien) que, cuando parece llegar a un punto que anticipa la crueldad bergmaniana, acude a la gentileza de la banda creada por Raphaël Hamburger y a resoluciones que, sin dejar de trasmitir la ponzoña de la decepción, no resquebrajan el vínculo, similar a lo hecho por Jim Jarmusch en su Patterson (2016), en la cual el protagonista vuelca sus situaciones y frustraciones en su obra mientras busca mantener la ecuanimidad en su día a día

La decepción, fruto de la incapacidad de la especie para dar voz a los anhelos afectivos, así como la forma de lidiar con ella son partes fundamentales de la segunda historia, una película dentro de la película, en la que Amy (Mia Wasikowska) es el sujeto que mantiene estancada a Chris en la medida en que no haya una salida al predicamento en el que la metido. Al momento de su aparición, Amy está perfectamente definida como una contraparte de Chris, con una Wasikowska que trasmite todas las emociones y deseos que el personaje de Krieps apenas insinúa con mohines minúsculos y miradas extraviadas pero que, llegado al un punto de inflexión que permita terminar la obra, no da con la forma de resolución idónea.

El destino de ambas, autora y personaje, se halla enhebrado no sólo en el guion inconcluso, sino por la forma en que Hansen-Løve y Marion Monier, editora, y Denis Lenoir, director de fotografía, generan situaciones que desdibujan la línea entre invención pura y el no siempre intencionado aporte autobiográfico que, de una manera u otra, suele colarse en los ejercicios artísticos.

Calificación: 6/7 maharkyestrellas