Aquellos que desean mi muerte

Aquellos que desean mi muerte

Título: Those who wish me dead/Aquellos que desean mi muerte
Año: 2021
Duración: 100 minutos
Dirección: Taylor Sheridan
Guion: Taylor Sheridan, Michael Koryta, Charles Leavitt
Fotografía: Ben Richardson
Elenco: Angelina Jolie, Finn Little, Nicholas Hoult, Aidan Gillen, Jon Bernthal

Taylor Sheridan poco a poco ha logrado ocupar un espacio modesto pero destacado dentro de la industria del cine hollywoodense. Tras la buena acogida de _Sicario_ (Denis Villeneuve, 2015) y *Hell or high water* (David Mackenzie, 2016), tanto por parte del público como por parte de la crítica especializada, aprovechó la remontada en su visibilidad para tomar la dirección de su siguiente proyecto de autoría propia, *Wind river* (2017), con el cual mantuvo el pulso de su anteriores thrillers, en los que los elementos y personajes se mantenían entre modestos y mínimos, para dejarlos fermentar hasta adquirir la consistencia necesaria.

Sin embargo, a partir de *Sicario: day of the soldado* (Stefano Sollima, 2018), su trabajo empezó mostrar algunos baches. En parte se puede deber a la dirección de Sollima —con quien recién entregó *Without remorse* (2021) para Amazon; o por compartir responsabilidades creativas en la escritura, como fue el último caso mencionado en la que compartió créditos con Will Staples, o en el que atañe esta entrada, *Those who wish me dead* (2021), su nueva oportunidad detrás de cámaras basada en la novela homónima de Michael Koryta, con quien escribió el guion juntamente con Charles Leavitt.

En este último caso, las demasiadas manos pueden ser la razón principal de la falta de cohesión en el producto final de una cinta que en el papel luce, más considerando que integra en su equipo a una actriz de alta categoría como es el caso de Angelina Jolie en el protagónico, acompañada de histriones de calidad probada, como son Jon Bernthal (*The puisher* ), y Aidan Gillen (*Game of thrones* ) y Nicholas Hoult (*X-Men*) como la familia Blackwell, los villanos en turno.

Si bien todos alcanzan la talla actoral mínima esperada dadas las credenciales de cada uno, parece que los esfuerzos no logran coordinarse para levantar la historia de cabo a rabo, como si quedarán cordones sueltos en las maquinaciones y motivaciones, en particular del sheriff Ethan Sawyer (Bernthal) y la dupla asesina conformada por Gillen y Hoult. En el caso de Hannah Faber (Jolie) las razones detrás de su situación y acciones quedan definidas al inicio de la película: una bombera con heridas y traumas emocionales que buscan enfrentarse y sanarse.

Señalar al guion (y acaso las decisiones en el montaje final) como responsable directo de la falta de tensión es por la forma en que los elementos se conjugan. Por un lado, la novela de Koryta presenta a todos los personajes, les da peso y características que en la proyección quedan registradas al margen (los lazos y excentricidades de la dupla Blackwell, las otras funciones del sheriff Sawyer), cosa más que obvia dado que el formato novelado da otras opciones que el audiovisual y sus constricciones tempo-presupuestales no. Es entendible que se tenga que tomar disposiciones, y que estas afecten la forma en que se presentan los hechos en la pantalla.

No obstante, parece que los recortes no logran adaptarse al esquema de Sheridan, en el que suele priorizar pocos personajes compartiendo el foco para dar los mayores matices posibles y la debida elasticidad moral para enturbiar los polos estrechos de buenos y malos tan típicos del cine industrial. En esta ocasión, más elementos (a los anteriores hay que sumarle a Finn Little, joven actor que encarna a Connor, personaje central que carga el título del largometraje, contrario a lo que el poster pueda sugerir pero, ¿cómo negarse al allure de tener a Jolie como punto focal del mismo?) hacen líneas muy visibles con trazos tajantes que evitan generar los conflictos internos que son parte del estilo de Sheridan (algo similar ocurre en sus colaboraciones con Sollima, pero esa es otra historia).

También es posible que la duración (100 minutos) tampoco permita trabajar las subtramas y sus ritmos lo suficiente para articularlas con el argumento base, y así explicitar mejor lo que está en juego para todas las partes y no sólo para las interpretadas por Little y Jolie, por lo cual sus escenas tienen mayor peso y logran sostener el desenlace y dar la nota completa en sus nudos de tensión, y que hacen sentir las otras resoluciones flojas o apresuradas.

Esto hace que la película, cuyas secuencias de acción cumplen y destacan tanto por la dirección como por la fotografía de Ben Richardson (con quien Sheridan trabajó en Wind river y que sabe mezclar los elementos naturales tan propios de las historias de Sheridan con las notas emocionales de los personajes, sobre todo una vez que la trama se repone en su último tramo), no alcance el potencial que los avances y materiales promocionales aluden, haciendo que apenas destaque dentro de las opciones en cartelera o del subgénero de menores en fuga.

VEREDICTO: 4 maharkyestrellas