Apocatastasis

Apocatastasis

Año: 2022

Color: Color

Duración: 83 min.

País: México

Director: Shinpei Takeda

Reparto: Josemar Gonzalez, Hila Gluskino, Ayano Durniok

Guion: Shinpei Takeda

Productor: Shinpei Takeda

Dirección de arte: Yumi Watanabe

Fotografía: Sergio Valdez, Mahmoud Belakhel, Lukas Soboll

Edición: Sergio Valdez, Shinpei Takeda

Compañía productora: Atopus Studio, Hausu Media

Música: Julio Orozco, Hexorcismos (Moises Horta), Murcof

Sonido: Tarik Badaoui, Mao Natori, Marcela Vanegas

Sinopsis:

Aida es una nueva inmigrante en Alemania que trabaja como asistente en una clínica dental y entre sus tareas está la de tomar radiografías. Tiene la paranoia de que la radiación la hace alucinar. Joaquín es un músico en una ciudad fronteriza mexicana que busca superar la muerte de su hermano desde la violencia del narco. Es la representación de la vida real del actor. Cuando ambos protagonistas inician su búsqueda existencial, se ven guiados por relatos míticos contados por personas reales, como un superviviente holandés-indonesio de la bomba nuclear de Nagasaki y un guardián de una pintura rupestre prehistórica en un desierto de Baja California. Sus búsquedas se unen en una isla desierta en Japón, donde encuentran un pueblo abandonado de los criptocristianos. Completamente abandonados, se rinden a los fantasmas de la isla. Atravesando entre la realidad, la no ficción y lo sobrenatural, buscarán su propia definición de liberación.

Opinión:

En Apocatastasis somos testigos de lo que parecería, en un principio, dos historias paralelas que poco o nada tienen en común. Por un lado, está Aida quien trabaja en un consultorio dental tomando radiografías en Alemania, por el otro Joaquín, un hombre mexicano quien ha perdido su fe después del asesinato de su hermano y ahora busca alguna respuesta del por qué suceden las cosas. Un día ambos comienzan a escuchar un extraño zumbido sin causa aparente que podrá sus destinos en marcha.

La cinta refleja la incomodidad de dos personas, apartadas por miles de kilómetros, hacia un zumbido que se presenta de forma inesperada, dándole ambos sus propias interpretaciones. La primera mitad está cargada de suspenso e incomodidad mientras cada uno intenta vivir en su cotidianidad intentando ignorar o atender el extraño malestar, sensación que se traspasa al público no únicamente por lo molesto del sonido, sino por las escenas que acompañan, sobre todo a Aida, en su búsqueda de respuestas.

Las conversaciones con personajes reales, tan inusuales no sólo en el cine sino en el folclore, nutren de vida el relato; orientándolos en su búsqueda a través de vivencias, una de índole místico y sobrenatural, otra de origen más humana donde se involucró a la ciencia para acabar con cientos de vidas en Japón y cuyos vestigios de radiación se mantienen hasta hoy.

La mezcolanza de idiomas confunde en un principio, pero conforme las tramas avanzan empiezas a entender cosas universales y que el hecho de no hablar un idioma no altera la comprensión de situaciones y escenas. Alemán, inglés, japonés, español, cambian de unas a otras tan rápido que se entremezclan y parecen ser lo mismo llegados a un punto de la historia.

En la recta final la fantasía, irrealidad y realidad convergen en una isla abandonada que pareciera contener a todos los fantasmas de la guerra, además del origen del zumbido; con paisajes desoladores donde las pocas formas de vida lejos de alegrar el panorama lo hace sentirse aún más solitario, como si esas criaturas también estuvieran atrapadas en el tiempo al igual que los protagonistas, quienes se han rendido ante sus miedos para reencontrarse consigo mismos.