8 de cada 10

8 de cada 10

Dirección: Sergio Umansky Brener.

Reparto: Noé Hernández, Daniela Schmidt, Raúl Briones, Edward Coward, Adrián Ladrón, Claudia Frías, Mayra Sérbulo.

Sinopsis: Aurelio y Citlali se conocen en un pequeño hotel de la Ciudad de México en el momento más oscuro de sus vidas. Él acaba de sufrir la pérdida de su hijo asesinado a plena luz del día; ella es una inmigrante que tuvo que abandonar a su hija con su violento padre. Mientras que su búsqueda de justicia pronto se transforma en deseo de venganza, una relación afectiva empieza a crecer poco a poco entre ellos. Retomando la estadística de que ocho de cada diez asesinatos en el país no se investigan, el realizador Sergio Umansky ofrece una historia que denuncia la corrupción, la violencia y la injusticia en una sociedad donde el amor es la única forma de esperanza para soportar la terrible realidad.

Tras su paso por los circuitos independientes y de festivales, y el retraso que suelen enfrentar las producciones nacionales de pequeña escala (más los estragos de la pandemia sin fin), llega a salas 8 de cada 10, cinta en la que Sergio Umansky busca entrar en los terrenos de la denuncia social, un terreno que si bien parece cada día mas necesario por las condiciones en que buena parte de la sociedad mexicana vive, puede resultar accidentado hasta para las mejores intenciones.

En el caso de 8 de cada 10, los primeros minutos presentan lo que parece ser el meollo del asunto: la brutal falta de interés y condiciones para resolver la gran mayoría de los asesinatos que ocurren a nivel nacional. Para sustentar esto, Umansky opta por dos vías.

Una es el uso de pietaje real de cámaras de seguridad que captaron homicidios realizados con plena impunidad, con independencia de la hora y el lugar; por el otro, la relación de Aurelio (Noé Hernández) y Citlali (Daniel Schmidt), dos personas cuyas carencias y motivaciones personales los llevan a un entrecruzamiento de aspiraciones y deseos que, al principio, parecen más de un uso transaccional que un afecto consistente. Sin embargo, el manejo de las dos herramientas hace que la narrativa no termine por fraguarse del todo.

Los dos personajes poco a poco logran edificarse para ser algo más que meras máscaras panfletarias. En particular Aurelio, cuyo afán por hallar respuestas lo lleva tocar las mismas puertas una y otra vez, en una manera que logra recrear el ambiente en el que mucho mexicanos llegan a enfangarse. No porque la historia de Citlali carezca de importancia, sino porque la de Aurelio se pasea entre escenarios y personajes tan arraigados en la cotidianeidad mexicana que pasan a la gracejada memética constantemente: filas eternas para trámites urgentes, luces cansinas que parecen apenas querer dar vida a oficinas mustias, y la a veces presente burocracia anquilosada y sus practicantes abúlicos y malencarados. Sea cual sea la razón por la que alguien haya caído en una oficina gubernamental, en particular las policiales, puede entender la desesperación y las razones de Aurelio.

No obstante, todo lo logrado con el trabajo de Hernández y Schmidt se resquebraja con los insertos reales usados por Umansky. Son entendibles tanto por lo prometido en el título como por sus primeros usos, que parecen indicar que en algún momento las dos historias llegarán a un cauce común con otras, o que se arrojará un entendimiento sobre la naturaleza de las taras sociales que llevan a la perpetuación de un sistema a todas luces quebrado y caduco.

Pero, todo esto termina por entorpecer una trama que poco a poco toma su propio impulso y camino, y que se lastra con inserciones que, si al principio tenían un ritmo que dosificaba lo chocante de las escenas presentadas, desarticulan los efectos logrados por medio del drama.

Con ello, 8 de cada 10 termina por ser arriesgada, y acaso polémica, pero no por (o pesar de) las “buenas” intenciones en las que busca cimentarse.

Calificación: 3.5/7 maharkyestrellas.

8 de cada 10 se estrena el próximo 9 de diciembre.