3 Anuncios por un Crimen

Desde la primera vez que vi una película de Martin McDonagh tuve el presentimiento que en algún momento sería conocido como uno de los mejores directores de nuestros tiempos. Esa película, En Brujas, hasta la fecha no me cansa y al contrario, con sólo pensar en ella me nacen las ganas de ponerla de inmediato y verla por millonésima vez.  Cuatro años después, en 2012, McDonagh dirigió Siete Psicópatas, y pronto se volvió también una de mis películas favoritas. Ahora regresa con prácticamente el mismo elenco en 3 Anuncios Por Un Crimen (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri) y de nuevo logra un jonrón instantáneo. Hay algo más en común que el elenco, hay una cualidad en el trabajo de este director que nunca he visto en ningún otro lugar, a pesar de ser extremadamente violentas, muchas veces al grado de ser exageradamente violentas, todos los personajes por más insignificantes que parezcan son complejos y tienen un propósito definido en la historia y, a falta de una mejor definición, son humanos.

Tarantino es un maestro para hacer que el diálogo se sienta natural e interesante, y McDonagh, que sin duda debe ser fan de Tarantino, es un maestro para hacer con sus personajes lo que hace Tarantino con su diálogo: se sienten naturales, interesantes, reales. Si bien en las películas de Quentin Tarantino los diálogos y monólogos siempre se sienten reales, sus historias siempre se sienten ficticias y siempre es fácil identificar héroes, villanos y demás arquetipos y estereotipos. Y que quede claro, esto no es una crítica o queja al director de Pulp Fiction; su trabajo es perfecto en su propia manera. En las historias de Martin McDonagh podemos tratar de encontrar arquetipos al inicio, en este caso tenemos a Mildred, la obstinada madre en duelo que haría hasta lo peor por conseguir respuestas; el déspota jefe de policía Willoughby que se preocupa más por su reputación que por hacer su trabajo; Dixon, el idiota del pueblo, entre otros. Uno puede imaginarse cómo interactuarían esos personajes en una película normal. Sin embargo son mucho más complejos que esa primera impresión, Mildred detrás de su agresivo activismo y pasión imparable esconde un grado enorme de culpa y arrepentimiento por su previa percibida negligencia y en otros momentos demuestra total compasión y vulnerabilidad. Woody Harrelson en el papel de su vida como el Jefe Willoughby, quien en cualquier otra película sería un completo antagonista estilo Denzel Washington en Training Day, termina por mostrar los momentos más tiernos, emocionales y reflexivos. El idiota del pueblo, Dixon, tiene muchas más cualidades que lo redimen de lo que uno esperaría, durante toda la película salta una y otra vez entre ser el hazmerreír, ser el antagonista, y ser el héroe.

Y es que Martin McDonagh no está aquí para contar historias del bien y el mal. McDonagh sabe que la humanidad es más compleja, las cosas no son en blanco y negro, la vida son tonos de grises; así como la persona que más admiras o más aprecias un día puede decepcionarte o sorprenderte por completo y hacer algo que nunca hubieras esperado, así son los personajes en 3 Anuncios por un Crimen, no es fácil encasillarlos en categorías predeterminadas. En Siete Psicópatas se propuso, de una manera nada sutil, a hacer una película violenta que dejara al espectador con un mensaje filosófico positivo más allá de sólo mostrar violencia porque la violencia es divertida en pantalla; lo cual pareciera una respuesta directa al cine de Tarantino. En 3 Anuncios por un Crimen pareciera que McDonagh se hubiese propuesto hacer una respuesta al humor negro y al nihilismo de las películas de los hermanos Coen, empezando por elegir como protagonista a Frances McDormand, esposa de Joel Coen y frecuente protagonista de sus películas. En varios momentos de la película pensé “si esta película la hubieran dirigido los Coen, en este momento una enorme coincidencia hubiera pasado desapercibida lo que hubiera causado que todo fuera una gran burla oscura” y aunque la película es bastante cómica y a la vez bastante oscura, ante cualquier nudo siempre elige la opción en que toda acción es una oportunidad para el crecimiento, antes que elegir la opción en que nada tiene significado y la vida es un chiste cruel.

El balance que se logra entre las situaciones oscuras e impactantes y la comedia es todo un arte, es impecable. Se tocan todo tipo de temas que pudieran ser tabú o parecieran ser intocables y siempre sale bien librado: mueres de risa cuando tienes que reír, lloras cuando la película tiene la intención de tener un impacto emocional, y muchas veces estos cambios radicales pasan durante una misma escena. Es realmente impresionante lo perfecto que lleva este balance. Toda la temática de la película es en especial relevante a los tiempos actuales en que se vive una desconfianza y una satanización del “otro”: Black Lives Matter, Brexit, Trump, la violencia de género, el feminismo, las burlas entre clases sociales… Es importante recordar que detrás de estas luchas, rivalidades e intolerancia no hay monstruos, idiotas sin redención, o animales irracionales; todos somos seres humanos complejos y todos tenemos nuestras cargas y tratamos de sobrellevar la vida con las herramientas que nos ha otorgado nuestro contexto social, racial, sexual, geográfico, económico, etc. Sí, es sólo una película de Hollywood pero más allá de eso hay una gran lección: el odio genera más odio y la única manera de crecer es por medio del amor, la compasión y la comprensión; entender a quienes están en una situación diferente para poder llegar juntos a un mejor futuro.

Veredicto: 7/7 Maharkyestrellas.

Recomendada si te gusta el cine en general, aunque también te recomendamos las siguientes películas: En Brujas, Siete Psicópatas, Fargo, Burn After Reading, The Guard, Blood Simple, y Extract que quizás resalta en esta lista pero creo que Mike Judge es la persona que más se le asemeja al trabajo de personajes que logra McDonagh, es sólo que Judge lo usa para la comedia sobre la gente común.